11 febrero, 2008

¿Qué hacemos ahora?


Desde que practicamos estos juegos sabes que me gusta controlar las situaciones. Me sorprendo ahora extremadamente excitado con nuestros jadeos, arrodillado con los pantalones bajados, lamiendo tu jugoso coño y tocando mi palpitante y enhiesto ariete en este lugar extraño. Te tengo totalmente expuesta con tus piernas abiertas enfundadas por las medias, hundida en el sillón, sumergidos ambos en esta penumbra sólo atenuada por la luz azulada de los monitores de la sala de vigilancia.

- ¿Qué hacemos ahora?


Tal como habíamos acordado llegamos por separado al Museo para ver la exposición de Tracey Emin, nos comportaríamos como extraños para jugar al viejo juego del cortejo. Sí. Has venido vestida tal como te pedí: una simple gabardina beige ceñida a la cintura cubriendo tu escultural cuerpo ataviado sólo con este corpiño negro con liguero y medias translúcidas. Nada para cubrir tu sexo y estas imponentes botas negras hasta las rodillas de tacón alto.

Te miraba a cierta distancia mientras contemplabas las obras. Tu largo y ondulado pelo castaño cayendo sobre los hombros y tus largas piernas llevándote frente a uno u otro cuadro. Tengo que reconocer que no me he enterado de nada de la exposición, para mí la verdadera obra de arte ha sido tu espectacular cuerpo, el cimbreo de tus caderas a cada paso y el contraste con tu cintura cuando te detenías. Mientras estaba ante un cuadro o instalación te seguía con el rabillo del ojo. Luego, caminaba lentamente manteniendo siempre una distancia prudencial entre dos desconocidos.

Todo estaba saliendo a la perfección. De vez en cuando metía mis manos en los bolsillos para palpar el “éxito” de la situación. También te he sabido todo el tiempo complacida con mis miradas de deseo. Pensaba que, tal como habíamos planeado, te abordaría más tarde en la cafetería del Museo para coger juntos un taxi hacia el hotel…

El público no era excesivo. Los buenos modales de la mayoría dejaban espacio para nuestro juego. Sólo recuerdo un niño pequeño mirándote embobado mientras su madre tiraba de él hacia el otro extremo de la sala. Me sonreía de la anécdota cuando me ha sobresaltado una voz en mi oído derecho.
- Buenas noches caballero. Perdone la osadía pero… ¿conoce Vd. esa belleza? No he podido evitar darme cuenta de dónde está su interés en esta sala… jajajaja.
- Bueno… Hola. Yo…

Mientras balbuceaba me daba cuenta de que quien se dirigía a mi con aire distendido, socarrón y cómplice era un chicarrón alto y fuerte, un vigilante del museo, vestido de oscuro y portador de porra y pistola. En un momento pasaron por mi mente un montón de excusas que no logré articular de ningún modo, hasta que me relajé y le dije en el mismo tono distendido y dibujando una amplia sonrisa:
- Es mi novia. Estamos jugando.
- ¡Aaah! Entiendo –me dijo también sonriendo-
- ¿Y no les gustaría seguir el juego en una sala privada? Se me ocurre el lugar ideal…

No se muy bien qué me pasó exactamente en ese momento. Te miré a cierta distancia mientras tu seguías el itinerario de la exposición, le miré a él y… bueno. Ya sabes. El alcahuete de turno fue a hablar contigo para contarte la historia. Te acompañó por varios pasillos hasta abrir una puerta y dejarte entrar, inmediatamente también a mí que os había seguido a una pequeña distancia y, dándome una palmadita en el hombro me dijo:
- Aquí podréis estar cómodos un rato.

No hemos necesitado hablar mucho. En cuanto nos hemos acostumbrado a la penumbra de la estancia te he volteado hacia los monitores, has apoyado tus manos en la mesa plagada de mandos, botones y lucecitas y he recorrido tu cuello, tus hombros, he desabotonado tu gabardina para que mis manos se pudieran deslizar hasta tus pechos, tu cintura, tus caderas, tus muslos, tu trasero…

Cuando mis dedos han llegado a tu entrepierna he podido constatar que la excitación era compartida. Te he girado de nuevo hacia mí, nos hemos besado apasionadamente y te he arrastrado hasta este sillón donde ahora te tengo rendida a mis lengüetazos.

En el espacio que dejan nuestros jadeos hemos notado el cuchicheo de varias voces masculinas: ¿dos? ¿tres? A ambos nos atrapa la certeza de que estamos siendo espiados.

Tu coño se contrae cada vez más rápido pidiendo algo más que una lengua y la dureza de mi polla pide a gritos su mayor anhelo…

- ¿Qué hacemos ahora?

Imágenes: Obras de Tracey Emin

12 quieren postre:

Noviembre dijo...

Espiados... pues que pensabas, estaba claro. Jajajaja!!
Espero que resolvierais la cuestión adecuadamente.
Un abrazo

criscarmona dijo...

SALUDOS AMIGOS/AS DE BLOGS ERÓTICOS

OS INFORMO QUE EL PRÓXIMO 14 DE FEBRERO EN VUESTRAS LIBRERÍAS PODEIS ENCONTRAR EL NUEVO LIBRO DE LUCÍA ETXEBARRIA.
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UNA ANTOLOGÍA DE RELATOS ERÓTICOS ESCRITO POR MUJERES.

OS DEJO LA WEB Y TAMBIEN LA DIRECCIÓN DE MI BLOG DONDE PODREIS VER UN VIDEO.

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criscarmona.blogspot.com

ALOMA69 dijo...

Excitante historia, para lo que hay que ver muchas veces en algunas exposiciones..., mejor montarse por libre un buen festival.

Gracias por tu visita en mi blog!!!

Crika dijo...

Eeeey, vengo a dar las gracias a Emma y me encuentro con el querido Elo en plena forma!!! ;) ...(te iba a mandar un mail a la de ya, para ver dónde te metías)
Porfa, porfa, porfaaaaaaa sigue con la historia, a ver si así se despierta mi interés por el erotismo que creo abandoné en el mismo momento que mi blog y, como a él, lo echo igualmente de menos.
Un beso envidioso a los dos...por semejante buen juego, jeje

panterablanca dijo...

Esto sí es un buen relato erótico y no los que yo suelo escribir. Enhorabuena. Muy sugerente, querido.
Un lametón de pantera.

Félix dijo...

Nñaaaaaaaaam

CurroClint dijo...

Juegos de salón, con vigilancia incluida... Entretienen, sí.
Besos

Kay dijo...

Eeeh!! esto no se hace...

Gracias por tus amables palabras.
Besos

Leo dijo...

Mmmmmmm que relato más caliente...entre monitores..impresionante Elocuente.

Un abrazo..

Sayuri dijo...

Que placer entrar de nuevo en vuestro mundo y encontrar este relato.
Me has dejado calentita para el resto del día, y de la noche…
Es que lo he visto, me lo he imaginado.

Emma que bien te lo debes pasar con este hombre!
Un beso calentito

Fata Morgana dijo...

Y visionados por las camaras de seguridad....Qué morbo!!!.Tú si que sabes relatar los juegos....mis fantasias están carentes de pluma.

Besos lujuriosos.

Azahar dijo...

como que que hacemos ahora?... pues seguir.. a mi no me dejas asi eh? sigue sigue....

Dulces besos elo