
Seguimos con filosofía... Platón y otros pensadores antiguos nos hablaban de la realidad verdadera y última, la de las ideas, algo diametralmente opuesto al pragmatismo dominante en nuestra cultura actual. He aquí una anécdota interesante al respecto.
Ella es Friné, famosa hetaira o cortesana —en lenguaje llano: prostituta de alto rango, mente cultivada y tarifa especial—.
Contemporánea de Platón —mediados del siglo IV AC— dio mucho que hablar dada su extraordinaria belleza y su hábil manejo en mostrar sus gracias. Modelo de célebres esculturas de Praxíteles y del no menos renombrado pintor Apelles, había hecho fortuna e incluso propuso la reconstrucción de las murallas de Atenas con su dinero bien recaudado. Sin embargo la historia cuenta que un día sus orgullosas palabras blasfemaron contra la propia Afrodita, con quien dignó compararse en belleza faltando así a su devoción. Fue llevada a juicio y la defendió uno de sus amantes, el renombrado orador y discípulo de Platón, Hyperides. El consejo de ancianos fustigó la impiedad de Friné y el veredicto no podía ser sino desfavorable.
Preso de la desesperación Hyperides intentó un último argumento. Desgarró el manto de Friné y la mostró en su plena desnudez profiriendo estas palabras: ¿Cómo puede ser impía una mujer con las formas de una diosa? ¿Cómo condenar a una intérprete y servidora de la diosa?
El pintor Jean-Leon Gerome, recogió en este lienzo de 1861 el momento culminante. Friné se nos muestra envuelta en una luz que emana de su cuerpo iluminando todo el espacio. La forma se impone con la fuerza de su propia naturaleza y la galería de rostros de los ancianos muestran su pasmo ante la verdad desnuda. La Belleza estaba allí y su argumento fue definitivo. Friné fue absuelta.
Jean-Leon Gerome, Friné frente al Aerópago, 1870, Hamburgo, Kunsthalle.
12 quieren postre:
Incuestionable, rotundo, vinculante... nadie reconocerá que no tuvo nunca en cuenta la belleza de las formas para definitivamente entregar todo su amor.
Mi amada es bella a mis ojos, ergo todo lo demás.
Qué bueno verte de nuevo por aquí Veneris. Estás en tu casa. ;-)
Cierto. La contundencia de las formas es innegable, pero en realidad La Belleza reside en un mundo distinto, el de las Ideas. Cuando los ancianos vieron a Friné desnuda, pudieron constatar que su imagen coincidía con la idea de suprema belleza que ellos tenían. Y te recuerdo que en aquella época las ideas de lo bueno, lo bello y lo conveniente estaban muy unidas. Seguro que vemos más cosas en nuestras amadas que sus cuerpos. ¿A que si?
¡Enhorabuena!
Con permiso, me llevo tu post para leerlo más tarde. Ahora, las obligaciones, me hacen posponer los buenos momentos.
Un abrazo
Diosa belleza,
sin posible réplica,
siendo evidencia...
Besos Hyperidianos
Preciosa la historia, y precioso el cuadro de Gerome. La piel blanca de la modelo creo que refleja bien esa luminosidad de la que hablas, y me recuerda en cierta manera al detalle del pendiente de la perla que luce la muchacha del cuadro de Vermeer.
Lo curioso es que si miras el cuadro algunos de los sabios presentes parecen escandalizarse con el desnudo. �Qu� sabr�n ellos?
Si ya, pero los conones y estilos de belleza van cambiando a traves de los siglos y generaciones, es una de las cosas que mas me han sorprendido este fin de semana en una visita que hice al Prado.
Quizas ahora Frine no sería absuelta.
Te me has adelantado, querido. Quería contar esta historia en mi blog, en la serie de Historias ardientes. Tendré que dejarlo para muuuuucho más adelante.
Un lametón de pantera.
Ya tuvo suerte Hyperides con ese argumento, ya...
Dejar mudos a un oratorio tan elocuente y tan poco sensibles a cualquier atisbo y forma terrenal... sorprendente. (me alegro por Friné en cualquier caso!)
Besitos.
Sí, sí que ilumina, sí...
Esto... ¿Dónde estaba?
Ah, sí. La verdad desnuda, nunca mejor dicho, la verdad visible y tangible, tan contrapuesta con la verdad subjetiva de los medios de comunicación y de los políticos que nos rodean. La verdad está en nosotros y mostrarla es un deber.
Pues eso.
Besos. Maravilloso texto.
Salvada por un cuerpo de ventaja...
Estaría bien poder encontrar discursos tan simples y efectistas para defender nuestros derechos. Con la belleza tengo siempre quebraderos de cabeza, con lo bonito y lo bello que quizás cuando sea más sabia y madura lograré fijar un poco más...
Hay momentos en que la belleza femenina me deja literalmente sin respiración. Es cierto que en ocasión parecen obra de una mano divina.
Yo me pregunto, que fácil era convencer a los Atenienses, enseñar un poco más de carne de la cuenta y venga absuelta.
Sonrisas
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