
Acabamos y empezamos cada año deseando a los demás y deseándonos felicidad. Pero ¿qué entendemos por felicidad? Es difícil darse cuenta de las trampas que, a cada paso, nos pone la sociedad que nos toca vivir.
Hemos creado las mercancías, el mercado, la oferta y la demanda; el consumo. Lo peliagudo es percibir que somos lo que creamos. Sí. Que nos hemos convertido también en productos; somos una especie de inversión en la que lo importante es resultar atractivos a los ojos de los demás, “consumibles” al fin y al cabo. Si tengo esto o aquello, si aparento tal o cual cosa, entonces estaré en las estanterías más deseables. Dejamos nuestro valor y nuestra supuesta felicidad en manos de los demás, y nos olvidamos de nuestras potencialidades a favor de aquello que la sociedad espera de nosotros.
La física cuántica vuelve a estar de moda después de años de ostracismo. Nos recuerda que vivimos en un campo de probabilidades, que el universo entero está interconectado y, lo más importante, que podemos influir en la realidad. Somos lo que creemos. Somos lo que creamos.
Todos hemos soñado alguna vez. Nuestro inconsciente nos enviaba mensajes sobre el error en que estábamos cayendo y nos recordaba aquellas aspiraciones auténticamente nuestras. También se ha descubierto que el inconsciente es nuestro campo de probabilidades. El campo donde se pone en juego la verdadera libertad.
¿Elegimos de verdad? Nos hemos olvidado de conceptos como vocación, desear una sola cosa e ir de verdad a por ella, concentración frente a dispersión y otras ideas por el estilo que nos parecen incluso viejas herramientas de otras generaciones del pasado.
Nuestros sueños han sido usurpados por el sueño colectivo del consumismo y el deseo en cadena, alimentado por las grandes corporaciones económicas cuyo objetivo, como todos sabemos, es el dinero.
Lo que por aquí muchos llaman libertad no es más que escapismo. Pequeñas tropelías de niños caprichosos perfectamente encajados en el sistema ciudadano-masa consumidor-contribuyente. Juegos todos ellos tolerados e incluso alimentados por el propio sistema para que desviemos nuestras energías una vez más de nosotros mismos, de nuestro verdadero potencial transformador.
¿Encontraremos la felicidad en nuestro estado de hipnosis colectiva y dentro de ese campo acotado donde nos dicen que podemos hacer lo que queramos? ¿Si consigo aquello que deseo fervientemente: que gane mi equipo, comprarme ese coche, tener sexo abundante y variado, que mi jefe me considere un aliado frente a mis compañeros, drogarme los fines de semana…?
Sabemos que es una cadena sin fin. Cuando conseguimos una cosa aparece la siguiente, y los deseos se agolpan esperando ser consumados mientras aparece otro sugerido por un anuncio o porque lo espera de ti tu jefe, tu pareja, su suegra, tu padre…; quienes a su vez han sido influidos por su partido, por el director del banco, por el club de fútbol, por el cura, o vete tú a saber por quién o porqué.
De adolescente me pirraban los cómics, y especialmente los de SúperHéroes. Cada uno de ellos era único por una facultad, un don especial: estirarse como la plastilina, volar, trepar, ver a través de las paredes, convertirse en una bola de fuego…
Cada uno tenemos la potencialidad de ser únicos, verdaderamente originales, algo en lo que, con dedicación, concentración y esmero, podemos acabar siendo verdaderos maestros y, lo más importante, algo con lo que podemos disfrutar como enanos a cada instante e inspirar también a cada instante a quienes tenemos a nuestro alrededor. Una probabilidad, cuando se hace realidad, es como una onda expansiva.
Esa es la felicidad que os deseamos, la misma que para nosotros mismos y para las personas que más queremos. Que os quitéis ese traje convencional, despertéis al SúperHéroe dormido y os pongáis la capa, las gafas, el sombrero, o lo que sea que os define de verdad.
Quizá sea algo insólito e inesperado para vuestro vecino del quinto, incluso para aquellos que creen conoceros bien. ;-)
¡Feliz 2008!
8 quieren postre:
eso.... deseo a todos, y especialmente a la pareja "comemelcoco"... una felicidad infinita... que se manifieste como cada uuno la entienda
Elocuente, tú y yo hemos tenido algún contacto mental... en fin, yo también empiezo revolucionario el año... me siento ya un superhéroe.
Me encantó tu comentario en Crikaland:
"Cuando estamos de verdadero "bajón" debemos hacer el esfuerzo de autoanalizarnos sin miedo, escuchar nuestros sueños e intuiciones. Y sincerarnos. Ser capaces de "rebobinar" para encontrar dónde "perdimos el hilo" de nuestra autenticidad, cuándo dijimos o hicimos algo que "no va con nosotros" por presión, "porque es lo que se espera de nosotros", etc. Lo "jodío" es que nos han enseñado justo lo contrario. Difícil tarea pero no imposible."
Bonne Année!!!
Bueno, sobre todo esto habría mucho que decir. Esto de que debemos apostar por la cualidad que nos hace diferentes, sin caer en la trampa de querer ser lo que otros quieren, está muy bien, pero algunas veces, eso no conduce necesariamente a la felicidad, sino más bien al contrario. Por ejemplo, cuando se está decidido a seguir la vocación, potenciando esa cualidad que nos hace especiales y eso no te da ni para ir tirando. ¡Y lo sé por experiencia!
Aún así, gracias por vuestros buenos deseos. Yo también os deseo lo mejor.
Besos salvajes.
...Feliz y Placentero Año Nuevo...
¡¡¡¡YA SE QUIEN SOY YO!!! ....superpringaaaaa! esa heroína que se olvida de sus prioridades y se me mete en todos los berengenales habidos y por haber, por ayudar a los demás y por cambiar las cosas que creo que están mal en vez de pensar en mí antes.
Creo que a esa "cualidad" te refieres, panterablanca, cuando dices con razón que no siempre lo que nos hace especiales nos lleva a la felicidad, porque a veces nos convierte en incomprendidos y otras no es una cualidad "rentable" ni te hace la vida más fácil.
Veneris, no remarques tanto lo de bajón que me das miedo...ahora que estoy saliendo yo, ¿vas tú detrás? Pues levanta y ánimo
Un beso heróico ;)
Bueno, pues a ver si comenzamos con buen pie. Feliz año bloguero.
EROTISMO colega, muuchas gracias. Te enviamos todo nuestro afecto y los mejores deseos para este año que empieza.
VENERIS. Ya veo ya. Has revolucionado tu blog. Y te veo muy lanzado a escribir y a darnos buenos consejos a los torpes aficionados como yo. Bonne Année!!!
PANTERITA, CRIKA. Todos estamos en una prueba continua. La batalla de lo que verdaderamente queremos SER es contra lo "reprimido social". Nadie nos lo va a poner fácil porque la mayoría a nuestro alrededor están amargados por "tragar" a su vez reprimiendo su carácter auténtico (Heróico). Estando así las cosas, sólo nos queda no desistir y no hacer las cosas "por reacción", ni "esperando nada a cambio". Sólo "porque si". ¿No? Besos y Feliz 2008!!
TERESA, gracias por pasarte de nuevo por aquí. Feliz año!!!
Lo mismo para ti, MIKEL, nos "leemos" por aquí.
Te deseo lo mejor en este Año y también quiero agradecerte tu comentario en mi blog. La felicidad es un listón que uno mismo se marca, unos necesitan más para ser felices y otros con poca cosa lo son, incluso hay personas que nunca llegarán a tenerla por mucho que tengan en sus vidas (y no me refiero a lo material). Un besito
Publicar un comentario en la entrada