
Instintivamente me levanto, me acerco hacia ella. Su culo mira al cabecero de la cama. Voy hacia allí para deleitarme con sus formas. En ese momento deja vencer sus brazos, cruzándolos; apoya su mejilla izquierda sobre ellos, y su estupendo trasero se proyecta hacia arriba. Ya debe estar algo cansada de mantener la postura. Mis manos van hacia sus caderas, se posan en ellas, primero suavemente pero enseguida se convierten en garras, acerco mi nariz a su coño a través de la tela de su tanga. Le estoy rozando, pego mi mejilla a sus glúteos y los recorro, de arriba abajo y de uno a otro. Escucho un gemido. Está excitada. Levanto mi mano derecha de su cadera y dos de mis dedos apartan el tanga para dejar ver el paraíso. Su coñito depilado y el oscuro agujero de su ano. Los siento palpitar, a ambos. Está oscilando sutilmente sus caderas. Sin pensarlo me mojo dos dedos de la mano izquierda con saliva y acaricio los labios de su coño. Noto como sus labios exteriores se apartan para dejar paso a su interior, caliente y mojado. Mis dedos son absorbidos apenas sin presión. Su coño los engulle. Poco a poco hasta que entran enteros y ella exhala un gemido largo y profundo.
Ahora mi polla está dura de verdad. He de desabrocharme el cinturón, me está doliendo. Saco suavemente mis dedos de su coño para, con las dos manos, desgarrar el tanga hasta romperlo. Veo como se balancea su trasero al ritmo de sus caderas. Eso me indica que está contrayendo su coño para aumentar su excitación. Ya está muy mojada. Se que voy a perder los papeles. El espectáculo de su culo apuntando arriba, su estrecha cintura ceñida por el corpiño, y su larga cabellera tapándole el rostro se me hace insoportable. Echo mano al cinturón, y precipitadamente, me quito los zapatos y los pantalones. Mi polla apunta al techo. No recuerdo una erección así en años. Empiezo a jadear y noto unas gotitas de sudor deslizarse por mi sien izquierda.
¡Ahora sí! Puro instinto. Apunto mis manos en sus caderas, tiro de ellas hasta hacer bajar sus rodillas al suelo, sobre la moqueta; la giro para ponerla transversal a la cama. Ella se vuelve a acomodar con su mejilla izquierda sobre sus manos superpuestas sobre las sábanas. Me pongo de rodillas. Lilith separa un poco las piernas hasta que su grupa queda a la altura de mi polla. Con mi mano izquierda obligo a mi pistón a dejar de apuntar al techo y lo dirijo a la entrada de su coño. Un pequeño tanteo y… ¡Plaff! Ensartada hasta el fondo de un solo golpe. Ella da un grito y empieza a dar gemidos contenidos. Estoy ahí unos segundos y comienzo un lento mete y saca. Notando y haciéndole notar todo el recorrido de mi polla. En ese momento aparta sus manos para abrirlas y asirse a la colcha de la cama. Su frente apunta hacia arriba y su barbilla descansa sobre la cama. Empieza a gemir rítmicamente.
Tengo bien asidas sus caderas y mis embestidas empiezan a hacerse más rápidas y profundas. Ella empieza a balbucear, entre gemidos, “¡Sí!, ¡Sí! Así… ¡Dame fuerte!”
Sus palabras desencadenan toda mi furia contenida y comienzo a darle azotes en el trasero con mi mano derecha, al mismo tiempo que el ritmo de mis embestidas aumenta hasta convertirse en una batidora. Levanta la cabeza y comienza a gritar desgarradamente y a chillar “¡Me corroo! ¡Sí! ¡Ahoraaa! ¡Yaaaaaaaa!” Hasta que le sale un grito aún más fuerte y agudo y noto los espasmos de su orgasmo.
Yo aún no he descargado. Dejo mi polla clavada profundamente para notar las secuelas de su orgasmo, pequeñas convulsiones que se dilatan poco a poco en el tiempo, hasta que vuelve a dejar caer la mejilla sobre la colcha y deja vencer todo su cuerpo sobre la cama. Sus piernas prácticamente cuelgan de sus caderas sobre el suelo.
Mi polla aún está dura. Necesito soltar mi carga. Ella es ahora como una muñeca de trapo. Sin nada de tensión en su cuerpo. Para mi es fácil volver a agarrar sus caderas y hacerla caer completamente sobre la moqueta, donde queda tumbada boca arriba con sus piernas plegadas de forma descompuesta. Comienzo a tocarme la polla, y a frotarla cada vez más rápido. Estoy gimiendo como un animal. Gruñidos y jadeos hasta que me descargo con un grito grave y desgarrador. Apunto mi manguera hacia el rostro levemente inclinado hacia mí, y los chorros de esperma, en varios espasmos, estallan contra la máscara y contra la boca entreabierta.
Mientras intento calmar mi respiración me quedo fascinado viendo como el semen chorrea hacia abajo desde el borde de la máscara y desde la comisura de los labios. Algunas gotas elásticas caen sobre su hombro y otras sobre la moqueta.
Foto: Ellen Von Unwerth
7 quieren postre:
Ha merecido la pena la espera.
Mil besos Elocuente.
Un final muy "animal" para una historia muy humana.
Lo que más me ha gustado ha sido el ritmo de la historia: la parte preliminar, el juego, el misterio, la intensidad creciente y el clímax apoteósico.
Me encantó, Elocuente.
no esperaba menos..., me encantó el final y sobre todo la figura de de algunas gotas elásticas...,
contundente historia...
un saludo
A eso le llamo yo quedarse a gusto...
Besos morbosos
Me alegra ver que tanta filosofía sobre el erotismo no se queda sólo en eso ;P Dicho con todo el cariño, sabes que siempre me parece muy interesante lo que nos cuentas. Un lametón de pantera.
Me alegro de que os haya gustado. BETTY, VENERIS, NANUK, HERMES, PANTERA... ¿No os parece que la historia quedaba mucho más bonita al final de la segunda parte? No se... Quizás dejarlo todo planteado y en el aire para que la imaginación de cada uno componga uno de los posibles desenlaces, o varios... No se... No se... ¡GRACIAS A TODOS!
pueeeeeeeees, ya que lo dices....para mí, sí. Prefiero el erotismo a la pornografía, y la imaginación al detalle explícito. Pero es una opinión muy particular y ....muy sincera ;)
Un beso de corazón
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