13 noviembre, 2007

Lilith (II)


Al llegar a la tercera planta camino por el pasillo, que gira en ángulo recto a la izquierda y, voilá, la 304.

Mi primera visión del espacio es un corto pasillo con las puertas de un armario empotrado a la derecha, lo que debe ser la puerta del baño a la izquierda y, enseguida, se abre la habitación. Toda la pared del fondo es un amplio ventanal cubierto de cortinas opacas que apenas dejan pasar un hilo de luz por su centro. Cierro tras de mi y me detengo un momento. Desde mi posición puedo ver a la izquierda un butacón cuyo respaldo está cubierto por la ropa de Lilith, sus vaqueros, su cazadora y las botas bien dispuestas en el suelo. El butacón está ligeramente orientado hacia la derecha, intuyo que la cama está allí, justo a la vuelta del pasillo.

Evito mirar a la derecha y me lanzo hacia el sillón. Giro hacia mi izquierda y me siento con los ojos cerrados. Respiro hondo antes de abrir los ojos.

Allí está. Magnífica. La habitación está en casi penumbra pero mis ojos se acostumbran rápidamente. Tal como acordamos está a “cuatro patas a lo largo de la cama” y con una máscara que cubre sus ojos. Efectivamente. Como una pantera.

La línea de luz que proviene de la cortina entreabierta llega desde el suelo, sube por la cama y pasa directamente por su cabeza. Reflejos casi cegadores en su pelo y en la máscara color negro. No me había imaginado su gusto por el látex. Un liguero y un corpiño negros azabache brillante. Guantes del mismo material le cubren los brazos hasta más arriba de los codos. Medias negras y unos botines de tacón alto. Se ha pintado los labios de un rojo muy intenso.

Estoy excitado. Mi polla se hincha por momentos y nada queda de la calma con la que entré en la habitación. El hilo musical sigue ahí pero ahora la música tiene otra connotación. El ambiente está cargado de sensualidad.

Ella está ahí, en su papel. Se mantiene pasiva. Sólo mueve su cabeza hacia abajo para, al rato, levantarla echando su larga cabellera atrás. Hasta que el pelo y su cabeza vuelven a caer. Ese sólo movimiento lo siento como un reto, una provocación. Realmente es un” fiero animal”.

Foto: Ellen Von Unwerth

11 quieren postre:

Emma-Nue-Elle dijo...

GrrrrrrrrGrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrGrrrrrrrrrrrrrrrrrr

;-*

Veneris dijo...

Tú si que sabes amansar a las fieras... a mí seguro que me muerde, jejeje... a ver si es algo que yo me sé...
GRGRRGRRRROOOOOAAAAARRRR

Nanuk dijo...

tengo grabada en mi imaginación esa imagen de la dama con los labios rojo pasion sobre la cama a cuatro patas y la habitación en penumbra..., ahí me has dejado...
impaciente te mando un saludo

BettyBlu dijo...

Aquí me tienes, ansiosa por ver cómo continua ese acuerdo entre los dos.
Besos Elocuente.

Sayuri dijo...

Elocuente,
No nos dejes así!
Que imagen más hermosa, adoro esa postura.
Lilith, ummmmmm, me encanta ese nombre…
Un beso

Mikel dijo...

Cambia de melodia, ya sabes que la musica amansa siempre a las fieras.
Bonito juego de seducción perversa.

Hermes dijo...

Essto se pone interesante... esperaremos la siguiente entrega....

Adúlter dijo...

Ya sé de donde te viene el mote, Elocuente...:D

panterablanca dijo...

Bonita y seductora escena. ¿Esto va a continuar, o se queda ahí? Un lametón de pantera.

Erotismo dijo...

elocuente... eres un genio, tio. No se si es que verdaderamente es innato o tienes una gran formación en Marketing para dejar a todo el mundo con la miel en los labios...

Cuidadito Emma, que a este le van a salir admiradoras en cada esquina.!

Elocuente dijo...

Gracias VENERIS, NANUK, BETTY, SAYURI, MIKEL, HERMES, ADULTER, PANETERITA y EROTISMO por vuestros comentarios. Espero que el final no os decepcione demasiado. ;)
¡Ah! EROTISMO, no te preocupes por Emma, es ella quien me inspiró ésto en su momento. Y me sigue inspirando... ;P