30 noviembre, 2007

Club Literario


Ha llegado el momento. Como te dije se trata del club literario que preside mi amigo Ricardo. Se reúnen todos los viernes y desde hace seis meses están con la Literatura Erótica. Nada nuevo, ya sabes; desde Petronio y su Satiricón, pasando por Bocaccio, Sade y Von Sachen-Masoch hasta Bataille.

He asistido a un par de encuentros y son bastante aburridos. Se detienen a hablar del estilo, del contexto histórico, sociocultural y esas cosas. Son trece personas, casi todo tíos y tan sólo dos mujeres. La mayoría son profesores de universidad, algún abogado, una secretaria de alta dirección y todos por el estilo. La media de edad está en los cuarenta y tantos excepto esa secretaria, Marisa, de treinta y pocos; esa que me la pone dura con sus trajes de falda-chaqueta, su pelo largo y ondulado y sus gafas de pasta mientras lee sus pasajes con voz grave y sensual. Es la amante de Ricardo.

Como colofón a estos encuentros sobre Literatura Erótica les propuse una reunión especial. Yo llevaría el pastel y el cava para que a todos les quede un buen recuerdo de este semestre temático.

Sí. ¡Lo has adivinado! El pastel eres tú. Para que contraste con la sala forrada de madera oscura y la larga mesa del mismo tono, he pensado en aquel vestido nacarado, estilo años veinte, con la falda plisada por encima de tus rodillas. Puedes añadir un collar de perlas enrollado al cuello que realzará tu escote, zapatos de tacón color champán y esos largos guantes a juego con el vestido. Una combinación clásica de encaje, con medias y liguero blancos completarán el pastel. Como envoltorio puedes usar tu abrigo de cachemir beige. Sugiero un recogido para tu pelo, pero lo dejo a tu elección, al igual que el perfume y los complementos.

Te enviaré la dirección exacta en un SMS a primera hora de la tarde. Debes llamar al timbre a las 20:45, justo después del discurso de Ricardo.

Tú déjate llevar como hemos acordado. Cada dos semanas una sorpresa. Sabes que al final son como sueños que ambos recordamos de vez en cuando para poner nuestra libido al límite. Como ahora. Como hace ya más de un año. Como siempre. No dejo de pensar en ti. Ya estoy un poco harto de que nos veamos tan poco. Ese trabajo tuyo de azafata de vuelo me va a matar de deseo, lo sabes. Y te gusta. Por eso me encanta exprimir tu tiempo para deleitarme con el exceso. ¡Tengo tantas escenas en mi memoria! Sí. Nos gusta.

Te recibiré, te vendaré los ojos con mi pañuelo y te acompañaré hasta la sala. Ya imagino el sonido de tus tacones sobre el colchón del hilo musical. Allí siempre tienen esa música ambiental tan suave que nunca sabes muy bien lo que estás escuchando.

Cuando lleguemos al amplio salón, Marisa ya habrá servido el cava. Tú serás el centro de la mesa. No voy a hacer presentaciones. Tu función es la de ser una imagen vívida para excitar la oxidada libido de la mayoría de esa gente. Ricardo y yo no entendemos cómo no se les ha puesto dura durante los encuentros de estos meses. ¡Pandilla de carcamales!

Mientras Marisa te quita el abrigo, Ricardo calmará los rumores y pedirá silencio. Cogeré tu mano, luego tiraré de tu muslo para acompañar tu pie hasta mi silla, que estará a la altura de centro de la mesa. Deberás mantenerte serena, yo te guiaré también hasta que subas a la mesa de rodillas. Quiero que vayas gateando hasta que te indique que te detengas.

Ese es tu momento. Te recostarás de un lado y pasarás tu lengua para humedecerte los labios. Tu maravilloso y esbelto cuerpo quedará completamente expuesto. Me colocaré tras de ti y sólo has de dejarte hacer. Sabes cómo me gusta acariciarte suavemente. Esta vez lo haré para nuestro público.

También iré descubriendo poco a poco tus encantos. Además de meter mis dedos en tu boca, uno a uno y muy despacio con una de mis manos, con la otra bajaré el tirante del vestido. Primero el izquierdo, luego el derecho. Quedará al descubierto el sujetador y la promesa de tus pechos. Subiré el vestido a lo largo de tus muslos para mostrar el final de las medias y el principio del liguero…

Para cuando estés bien abierta de piernas, gimiendo con el vestido arrugado en tu cintura, los pechos al aire y tu coño chorreante con el metesaca de mis dedos, esperamos que la mayoría estén tocándose o ya masturbándose abiertamente de pie rodeando la mesa. Cada uno tendrá un ángulo diferente del espectáculo. Marisa seguirá ejerciendo de anfitriona sirviendo cava a quienes el resuello les deje la boca seca.

Ricardo y yo esperamos que el cierre de esta edición de Literatura Erótica termine cuando todos se corran sobre la mesa o sobre las servilletas de papel que facilitará Marisa a los socios.

Si esto no ocurre. Porque el pudor y la “decencia” pueden más que la excitación que debe producir la exhibición lúbrica de tus irresistibles encantos, tendrás que hacer alarde de una de tus grandes habilidades. Te ayudaré entonces a bajar despacio de la mesa, te quitaré la venda de tus ojos, te arrodillarás sobre la alfombra, y comenzarás a chupársela a Ricardo como sólo tu sabes hacer. Sí. Te recomiendo que no mires a nadie. Sólo a los ojos del objeto de tu ciencia.

En el momento que se corra sobre tu pelo y se retire, Marisa y yo animaremos al siguiente a acercarse a tu boca. Sólo serán diez hombres más que debes tratar con igual generosidad. Te tomarás el tiempo que necesites. Ricardo y yo esperamos que tanto Marisa como la profesora de historia contemporánea se animen a ayudarte. Con suerte para ti creemos que esos tipos no sabrán guardar la compostura ni su turno para el tratamiento y al menos Marisa me consta que está “por la labor”. Quizá yo tampoco lo soporte y me apetezca probar su boca.

Cuando todos hayamos soltado nuestra carga en vuestro pelo y rostro, disolveremos amablemente la reunión. Esperamos no hacer muy larga la despedida y los agradecimientos. Mientras Ricardo y yo les acompañamos al vestíbulo y a la salida, vosotras podréis disfrutar de vuestro aspecto.

Para cuando volvamos estarás tan excitada que necesitarás un tratamiento especial. Ese será tu turno.

Nos dedicaremos por completo a ti.

10 quieren postre:

BettyBlu dijo...

Muy sugerente Elocuente.... Sigues siendo un mago relatando historias.

Besitos

Erotismo dijo...

Vaya currada de tarde de viernes, tio... es de premio

Veneris dijo...

Qué perverso eres... te hará caso y saldrá todo como tú deseas... como ambos deseáis.
Besosss, espíritu creativo.

Crika dijo...

¿Seguro que es un círculo literario?¿no será una sutil referencia al Círculo Veneris, eh?jajaja, soy mala, no me hagas caso, pero como sea así el paso a la práctica de la teoría de los principios libertinos, sobrará la música, el castillo y todo lo demás jajaja
Felicidades por tu creatividad, como dice Veneris

Sayuri dijo...

Excitante, me lo estoy imaginando realmente.
Es el placer de ser visto, observado… el placer de controlar el deseo de extraños.
Me ha encantado.
Un beso

Elocuente dijo...

Gracias BETTY;
EROTISMO, no es para tanto porque ya me lo había currado el sábado pasado creo, pero gracias por "el premio" ;-)
VENERIS, tu comentario me recuerda a Huxley cuando dijo aquello de "Una orgía real nunca excita tanto como un libro pornográfico" (hace poco la ponía Azahar en su blog). Sí, para los estetas impenitentes como yo todo sucede más "al gusto" en la imaginación.
No lo había pensado CRIKA. Pero ya que lo dices, sería bonito leer pasajes de literatura erótica, en círculo, y en el centro, los más atrevidos pueden "representar la obra". ;-D
SAYURI, me alegra complacer tu exigente paladar. Tus relatos aceleran mi respiración.
Gracias y besos a todos.

Azahar dijo...

yo cada vez abro mas la boca al leeros a ti y a enma. Me encanto realmente excitante. Joe q me he imaginao yo ahi subida en la mesa... jajaja

Dulces sueños

Elocuente dijo...

Curioso Azahar, yo no puedo ponerme en el lugar de Ella... Tú si, qué suerte! Un beso. Nos encanta tenerte por aquí. ;-)

panterablanca dijo...

Es lo que tiene imaginar relatos, siempre sale todo al gusto de uno. Es como ser dios, y en el caso de los relatos eróticos, es como ser un dios pagano, lúbrico y salaz.
Lametones desde el centro de la mesa.

Elocuente dijo...
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